enero 10, 2026

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Milei reactivará la agenda laboral: cómo avanzan las negociaciones clave en el Congreso

Tras el breve receso de las fiestas, la Casa Rosada se prepara para reactivar la discusión legislativa que busca consolidar la Reforma Laboral, con la meta de lograr su aprobación durante el mes de febrero. La mesa política que asesora al presidente Javier Milei retomará sus encuentros el próximo viernes 16 de enero para definir la estrategia legislativa, alinear posiciones internas y coordinar los pasos a seguir en el Congreso. La prioridad del Ejecutivo es ordenar la negociación, reducir fricciones y asegurar que el proyecto avance sin modificaciones que comprometan su espíritu original, mientras se atienden los reclamos de gobernadores, sindicatos y cámaras empresariales. La decisión de anticipar la reunión refleja la urgencia de mostrar avances concretos en un contexto en el que los primeros resultados legislativos del año serán clave para consolidar la autoridad política del Gobierno.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, asumió un rol central en la coordinación de la agenda política durante los primeros días del año, incluso mientras varios ministros optaron por mantener un perfil bajo y continuar con sus vacaciones. Adorni fue quien adelantó la convocatoria originalmente prevista para el 19 de enero, organizando la logística de los encuentros y asegurando la presencia de los principales actores del oficialismo en el Congreso y en Casa Rosada. Por su parte, el ministro del Interior, Diego Santilli, desarrolló una intensa agenda con gobernadores, visitando Chaco y Mendoza para reforzar la relación con mandatarios provinciales y garantizar respaldo político a los proyectos prioritarios del Ejecutivo, especialmente ante la proximidad de elecciones municipales en varias jurisdicciones.

En el Congreso, los referentes de La Libertad Avanza preparan el terreno para intervenir de manera estratégica. La jefa de bloque en el Senado, Patricia Bullrich, anunció la creación de una comisión técnica encabezada por la abogada laboralista Josefina Tajes, que tendrá a su cargo la revisión de las observaciones presentadas por sindicatos y entidades empresariales. En Diputados, Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem mantienen un seguimiento constante del avance del proyecto, combinando actividades legislativas con momentos de descanso, replicando la coordinación que permitió sancionar previamente el Presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal. Esta estructura de roles permite al oficialismo controlar la dinámica de la discusión y garantizar que la reforma avance de manera ordenada y estratégica.

El esquema de coordinación del Gobierno se mantiene claramente delimitado: Patricia Bullrich lidera la agenda en el Senado y supervisa la comisión técnica; Martín Menem conduce la estrategia en Diputados; Manuel Adorni centraliza la coordinación y valida las decisiones; Diego Santilli articula con gobernadores y actores provinciales; y Santiago Caputo asesora sobre estrategia política y comunicación. Este reparto de tareas busca consolidar un discurso uniforme, anticipar posibles bloqueos y mantener bajo control cualquier desajuste que pudiera retrasar la aprobación de la reforma.

A pesar del consenso general sobre la prioridad de la Reforma Laboral, existen diferencias respecto de posibles ajustes al proyecto original. Algunos sectores del círculo íntimo del presidente, encabezados por Patricia Bullrich, consideran viable revisar ciertos aspectos, como el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) o el capítulo tributario, que genera preocupación entre los gobernadores. Por su parte, otras voces sostienen que la versión enviada al Congreso incorpora los cambios necesarios y que la ley debe avanzar sin modificaciones que alteren su esencia. Esta discusión será determinante antes de la convocatoria formal a sesiones extraordinarias, prevista para el 2 de febrero, y busca garantizar que la reforma llegue a la votación con el mayor consenso posible dentro del oficialismo y sus aliados.

El impacto de la Reforma Laboral abarca múltiples dimensiones. Para los trabajadores, se esperan cambios en la formalización del empleo, ajustes en beneficios y la implementación de mecanismos de asistencia laboral que faciliten la transición hacia condiciones más flexibles y reguladas. Para las empresas, la ley promete simplificar cargas burocráticas, ofrecer mayor claridad sobre obligaciones tributarias y flexibilizar ciertas normativas, especialmente en el caso de pequeñas y medianas empresas. Además, la reforma prevé un seguimiento coordinado con gobernadores, a fin de mitigar posibles efectos negativos en provincias y garantizar que la normativa contemple particularidades regionales. Analistas políticos y económicos coinciden en que la forma en que se implemente la reforma influirá directamente en la relación entre el Gobierno, sindicatos y cámaras empresariales, así como en la percepción pública sobre la capacidad del Ejecutivo de cumplir con sus promesas de cambio.

La agenda legislativa de este periodo no se limita a la Reforma Laboral. El Gobierno también evalúa otros proyectos de relevancia, como la Ley de Glaciares y la Reforma del Código Penal. Si bien algunos debates podrían incluirse en el receso de verano, es probable que la reforma del Código Penal se reserve para el período ordinario que comenzará el 1° de marzo, cuando el presidente inaugure la Asamblea Legislativa. La Casa Rosada busca priorizar la Reforma Laboral, evitando que otras iniciativas interrumpan su tratamiento, y garantizar así que la primera victoria legislativa del año se registre sin retrasos.

Los próximos días serán clave para consolidar consensos internos, definir ajustes necesarios al proyecto y coordinar la línea discursiva que presentará el oficialismo ante el Congreso y la opinión pública. La coordinación entre Casa Rosada, la mesa política y los bloques legislativos pretende equilibrar intereses de actores provinciales, aliados y sectores sindicales, al tiempo que se mantiene un control estricto sobre la narrativa oficial. Con roles claros, cronogramas definidos y un seguimiento estratégico, el Gobierno busca que la Reforma Laboral 2026 se transforme en un triunfo inicial que marque la pauta para el resto del año legislativo y refuerce la posición política del presidente Javier Milei.

A un mes del tratamiento formal de la reforma, el desafío para el Ejecutivo no solo es aprobar la ley, sino también lograr que los distintos actores involucrados se alineen en torno a un mensaje coherente y que la implementación futura no genere conflictos que puedan debilitar la agenda política y económica de 2026. La combinación de coordinación política, negociaciones técnicas y comunicación estratégica será determinante para consolidar la primera victoria legislativa del año y garantizar que la reforma cumpla con los objetivos planteados por el Gobierno desde su diseño inicial.

Matias Castaño