La Cámara de Diputados no alcanzó los 29 votos necesarios para avanzar con el desafuero de Joaquín Beltrán. El resultado fue 28 a favor y 9 en contra, y el pedido quedó archivado. La oposición cuestionó el momento procesal y habló de una decisión política y discrecional.

La sesión tuvo como eje el pedido de desafuero de Beltrán, imputado en la causa que investiga presuntas irregularidades en el complejo Molino Fénix. El oficialismo defendió la medida y Carlos Pereira, titular de la Comisión de Legislación General, dejó una frase que atravesó todo el debate: “Tenemos que tomar una decisión que tiene un carácter político, nuestra decisión en hoy es política; no me parece oportuno que nos volvamos jueces del proceso judicial”.
Desde el justicialismo, Lucas Caymes calificó el pedido como “prematuro y apresurado” y planteó que los fueros protegen la función legislativa frente a posibles presiones entre poderes. Silvia Sosa Araujo fue más directa: “Las palabras resonaron fuerte: lo que estamos tratando hoy es una decisión política, y discrecional, así dijo Pereira”. También sostuvo que el proceso todavía está en una etapa inicial.
El número terminó siendo decisivo: 28 votos no alcanzaron frente a los 29 requeridos para los dos tercios de la Cámara. Beltrán mantuvo sus fueros y, al tomar la palabra, aseguró que renunciará cuando corresponda: “Siempre he estado a disposición, nunca interferí en la investigación”. La causa judicial, mientras tanto, continúa su curso.
El desafuero quedó en el camino por un voto. La discusión política, lejos de cerrarse, recién empieza.
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