El contacto es franco, genuino. Donde las miradas se encuentran. Donde la voz de cada vecino es escuchada. Y lo más emocionante de cada encuentro es ver que se brindan soluciones. Se da una respuesta, y es Adolfo quien oye a cada vecino. Es él mismo, solo, sin intermediarios, caminando y en cálido saludo con quien se le acerca a cada plaza o lugar donde es convocado.
Las imágenes hablan por sí solas y demuestran que el pueblo de San Luis no quiere la división que están intentando instalar. No quiere que le mientan. El pueblo de San Luis es sencillo, humilde y con gran corazón. Y en esas cualidades reside la capacidad para saber cuando le hablan con la verdad. Y Adolfo, en ellos, encuentra una devolución sincera, porque cuando se habla con la verdad no hay más nada que esconder.
Llegar a una plaza y ver que hay cientos de familias, con niños, esperando oirle y esperando ser escuchados. Ver que pasan las horas y Adolfo no se retira hasta hablar con cada vecino y escuchar cada inquietud, y así los sorprende la noche en cada lugar que va.
Y asi es que se va generando una vez más esa unión que siempre existió entre Adolfo y su gente. Esa unión que ahora intentan romper con difamaciones, con agravios, mintiendo y dañando a San Luis.
La política puede ser mucho más sencilla, mucho más linda, y verdaderamente en beneficio de la gente cuando se la lleva con pasión, sin intereses mezquinos ni ansias de poder, sino por la sola razón de encontrar soluciones a los problemas de la gente. Adolfo transita por ese camino.
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