abril 20, 2026

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Mc Burro: El retroceso sanitario y ético que pretenden vendernos como “progreso”

Por Gus Reimon
En las últimas horas, la Argentina se desayunó con una postal que parece extraída de una distopía de mal gusto, pero que tiene raíces legales y políticas profundas. El debate sobre el faenamiento y consumo de mulas y burros en Chubut no es solo una anécdota regional; es el síntoma de una degradación que cruza lo sanitario, lo ético y lo legal.

El laberinto de la carne: ¿Qué dice la ley?
Para entender dónde estamos parados, hay que mirar hacia atrás. Hasta 1998, la faena de caballos y équidos estaba estrictamente restringida. Sin embargo, el Decreto 974/1998 eliminó los límites de edad y condición física, alineándose con la Ley 24.525 que declaró de “interés nacional” la promoción de esta carne.
Pero acá es donde aparece la trampa: si bien la ley lo promueve, el Código Alimentario Argentino no la incorpora como una carne tradicional para la venta minorista masiva. Hoy, el SENASA habilita frigoríficos casi exclusivamente para la exportación a mercados como Francia, Italia o Japón. ¿Por qué entonces pretenden bajarlo a las góndolas locales ahora?

Un peligro en el plato
No se trata de un “tabú cultural” caprichoso. El consumo de burros y mulas en el mercado interno representa un riesgo sanitario alarmante:
Falta de Trazabilidad: A diferencia de las vacas, los équidos son animales de trabajo, deporte o compañía. No hay registros que aseguren que no hayan sido inyectados con fenilbutazona, corticoides o antibióticos prohibidos para el consumo humano.
Zoonosis: La faena irregular o clandestina, sin los controles bromatológicos que el SENASA exige para la exportación, expone a la población a enfermedades graves.

De pilares del campo a “biomasa”
Más allá de los tubos de ensayo, existe una cuestión moral insoslayable. Bajo la Ley Nacional 14.346, los animales son sujetos de derecho protegidos contra la crueldad. El burro y la mula han sido, históricamente, los pilares del desarrollo de nuestra ruralidad. Reducirlos hoy a “unidad de biomasa” para paliar la crisis es una violación flagrante a su estatus de seres sintientes.

No es soberanía, es desidia
Hay un repudio total de la gente a cualquier intento de normalizar esta práctica en Chubut o en cualquier rincón del país.
Es fundamental exigir a las autoridades provinciales y nacionales una intervención inmediata. La crisis económica no puede ser la excusa para perforar los estándares sanitarios ni para pisotear la ética veterinaria. No es cultura, es crueldad. No es soberanía alimentaria, es falta de control.