La interna de la Unión Cívica Radical de San Luis volvió a exhibir este lunes su nivel de confrontación. La audiencia de conciliación convocada por la Secretaría Electoral Nacional terminó sin acuerdos entre el presidente del partido, Juan Álvarez Pinto, y el sector Identidad Radical, liderado por José Riccardo, por lo que el conflicto continuará en el ámbito judicial.
El eje de la disputa gira en torno a la conducción partidaria. Riccardo sostiene que Álvarez Pinto no puede ejercer simultáneamente la presidencia de la UCR y el cargo de ministro del Gobierno provincial, al considerar que esa situación viola la Carta Orgánica del partido. Del otro lado, el titular del radicalismo defendió la legitimidad de su conducción, respaldó el cronograma electoral interno y cuestionó la creciente judicialización de las diferencias políticas.

Tras el encuentro, ambos dirigentes endurecieron sus discursos. Mientras Álvarez Pinto aseguró que el proceso interno avanza con normalidad y recordó que fue elegido por consenso, Riccardo calificó de «ilegítima» a la conducción partidaria y afirmó que las elecciones internas están «viciadas de nulidad». Además, volvió a apuntar contra el gobernador Claudio Poggi, a quien acusó de interferir en la vida institucional de la UCR.
Sin consenso y con posiciones cada vez más distantes, la pulseada por el control del radicalismo puntano quedó ahora en manos de la Justicia Federal, que deberá resolver un conflicto que amenaza con profundizar la fractura interna del partido en plena carrera hacia las elecciones partidarias.
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