septiembre 23, 2026

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¿Un Plan Maestro sin metas ni controles? Olguín cuestionó la ley energética que impulsa el Ejecutivo

El Senado de San Luis dio este martes media sanción al proyecto del Poder Ejecutivo que aprueba el Plan Maestro de Energía 2026-2036. Pero el debate dejó una fuerte objeción del Bloque de Senadores Justicialistas: ¿qué se está convirtiendo en ley si no hay metas concretas, plazos ni mecanismos para controlar su cumplimiento?

El senador Hugo “Pepe” Olguín presentó un despacho de minoría y cuestionó que una planificación que pretende marcar el rumbo energético de la provincia durante los próximos diez años llegue al recinto con un articulado de apenas tres artículos —uno de ellos de forma— y concentre prácticamente todo su contenido en un extenso anexo técnico.

“San Luis necesita un Plan Maestro de Energía. Lo que discutimos es qué estamos votando cuando lo convertimos en ley”, fue el criterio sostenido desde el bloque.

Desde el justicialismo aclararon que el rechazo no apunta contra la planificación energética de largo plazo y reconocieron la importancia del trabajo técnico realizado. El cuestionamiento está puesto en el alcance legislativo del proyecto: para Olguín, sin objetivos obligatorios y parámetros de medición, la Legislatura quedaría sin herramientas concretas para evaluar dentro de algunos años qué se cumplió y qué no.

Entre los puntos señalados aparece la falta de metas cuantificables, como porcentajes de participación de energías renovables, objetivos de reducción de emisiones y plazos obligatorios de cumplimiento.

El planteo también buscó poner al proyecto frente a sus propios antecedentes. El Plan Maestro del Agua, aprobado en 2013, creó una Comisión Interministerial, estableció un Plan Ejecutivo Anual y dispuso informes periódicos a la Legislatura. Un año después, el Plan Maestro de Salud incorporó autoridad de aplicación, programas por metas y mecanismos de monitoreo.

“Si San Luis estableció esos instrumentos de seguimiento para el agua y para la salud, no existe razón para que la energía tenga un estándar legislativo menor”, sostuvieron desde el bloque.

El despacho de minoría también cuestionó que el anexo contemple herramientas de peso, como la creación de un Mercado Provincial de Energía Eléctrica y regímenes de incentivos, sin que el articulado establezca bases, límites o plazos precisos para su implementación.

A esto se suma otro capítulo político: el justicialismo recordó que ya había presentado el proyecto “Ecoenergía San Luis – Ley de Transición Energética Sustentable”, que plantea metas, incentivos, financiamiento, comunidades energéticas y mecanismos institucionales, pero que todavía no fue tratado por la Legislatura.

La propuesta de Olguín fue rechazar el texto tal como fue remitido y pedir al Ejecutivo un nuevo articulado que incorpore metas, autoridad de aplicación, financiamiento, plazos y rendición de cuentas ante la Legislatura.

El oficialismo impuso su mayoría y el proyecto obtuvo media sanción. Ahora continuará su tratamiento legislativo.

El debate dejó así planteada una discusión política de fondo: si el Plan Maestro pretende marcar la política energética de San Luis durante una década, ¿alcanza con una hoja de ruta o la ley debe establecer también obligaciones concretas para poder medir y controlar sus resultados?